Sin haber superado el trago del todo, entre tosido y tosido, hemos aproximado hacia la Antártic con Paco Aranda, una vez debajo, y comprobado que solo tenemos una cordada delante, emprendemos la escalada. Por mi impaciencia y la emoción del momento me pido el turno, y a toda pastilla empiezo a escalar un largo que he escalado incontables veces, pero que con el cuento ya hacia tres años que no lo hacía, y me moría de ganas.
A los 2 minutos estaba bajo una ducha de agua fría resucita gripes que me he flipado solo, el mixto encajonado de costumbre M4 fácil de proteger pero con el extrés del caudal acuático que le da un plus. Bueno, no ha sido nada, 4 metros y al hielo.
En la R1 esperando a Paco, todo y que sube como una flecha, me quedo más frío que un frigopié, menos mal que el día es bueno y no se me pasa por la cabeza bajarme, pero creo, si la memoria no me falla, que nunca me había mojado tanto en este largo.
El resto de la vía está increíble, en buenas condicione y con ambiente, nieve dura pegada en las paredes por la ventisca y los aludes, que le dan un atractivo especial, incluso la R3 no se puede ver, y hay una motada a la derecha para salir del paso.
A la una y media estamos en la base después de los 5 rápeles de rigor y a las 15:30 en el bar en Pont de Suert, buena jornada que no hemos apurado más, ya que mañana no espera una gran alpinada, a ver si tenemos suerte o seguimos engrosando la lista de fracasos.
El resto de la vía está increíble, en buenas condicione y con ambiente, nieve dura pegada en las paredes por la ventisca y los aludes, que le dan un atractivo especial, incluso la R3 no se puede ver, y hay una motada a la derecha para salir del paso.
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